Para que ya nunca más odies los lunes…

Cuando Yosh y yo salimos de la uni, nos fuimos a Nueva York. Nueva York era nuestro destino, queríamos vivir la experiencia, mejorar el inglés y ver cosas. No éramos muy conscientes de que íbamos a aprender mucho más que un idioma y una cultura. Algo cambió en ese año, hacíamos muchas cosas, estudiar, prácticas (archivar y archivar), viajar… y éramos felices, eso seguro. Pero teníamos que volver, volver a la realidad y había que hacer algo, o mejor dicho, había que buscar un trabajo que nos pudiera dar una estabilidad.. pues como todo el mundo.

Y en eso nos centramos; encontramos trabajos, no muy estables al principio, pero fuimos tirando hasta que encontramos una estabilidad. Pero, no era del todo lo que buscábamos.. ¿Es esto lo que quiero? ¿Cómo me veo dentro de 10 años? ¿Es este el tipo de vida que va conmigo o estoy deseando que pase la semana? Hacíamos lo que había que hacer pero algo nos inquietaba, no había motivación ni proyectos (más que nuestro siguiente destino vacacional), pero tampoco veíamos que podíamos hacer; necesitábamos dinero, teníamos unos gastos y cambiar de rumbo no era muy seguro.

Supongo que muchos os encontráis en este momento, o no habéis encontrado un trabajo que os guste, o estáis trabajando en algo que no os motiva y dejando pasar los días. Nuestra historia es un poco más larga pero resumiendo un poco, llegó un día en el que me plantee emprender. Y Yosh estaba en un estudio de fotografía en el que aprendió mucho pero quería crecer.

Entonces, vimos como poco a poco volvíamos a estar vivos, aunque sólo fueran ideas, sólo el pensar en crear algo nos devolvió la ilusión. También nos asustaba el hacerlo, la inversión, la incertidumbre de saber si llegaríamos a tener clientes o no… Pero salimos de nuestra zona de confort y dimos el salto. En un principio, aunque yo ayudaba a Yosh en las bodas, fue él el que se involucró a tiempo completo y yo seguí compaginando la fotografía con mi trabajo. Hasta que un día, después de un viaje a Ibiza, decidí que yo también quería tomar las riendas de mi vida, trabajar a tiempo completo en Tribeca e incluso abrir un negocio de organización de bodas a medias con mi hermana.

Y aquí estamos hoy, que vamos por la tercera temporada de bodas, aprendiendo cada día, creciendo poco a poco y con un estilo de vida que va con nosotros. Ya no odiamos los lunes, ya no contamos los días para irnos de vacaciones, ahora nos gusta lo que hacemos aunque siempre hay momentos mejores y peores, pero hacemos lo que de verdad nos gusta. No es fácil dejarlo todo y arriesgar pero sin probarlo, no se puede ganar. Nosotros somos felices así; más preocupaciones, más acción pero más felicidad.

Emprender no es para todo el mundo, pero si alguna vez se te ha pasado por la cabeza, si lo tienes en la mente pero no te atreves a dar el salto, te recomiendo que lo hagas porque o ganas o aprendes, pero superarás el miedo. Y una vez que lo superas, ya estás preparado para crear y vivir de lo que te gusta.

Y si buscáis un pequeño empujón… pinchad en El Manifiesto Holstee, desde el momento que me lo enseñaron, me cautivó.

B

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